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Después de más de 25 años
trabajando en diversos frentes del turismo (todos de camisa y
corbata), como hotelería, agencias de viajes, aerolíneas
y gremialismo, entre otras incursiones, Christián Gibson
decide dar vida a uno de sus grandes sueños: un proyecto
turístico íntimamente ligado a la naturaleza prístina
de los Andes de la Araucanía. Así nacen los Nevados del
Sollipulli. Esta era además la excusa perfecta para pasar
gran parte de su tiempo entre Araucarias pájaros carpinteros y
muchos senderos por recorrer. Como fundador de los Raids de Atacama e
Interlagos, exploró lugares a los que muy pocos han llegado y
fue así como el área de los Nevados del Sollipulli lo
deslumbró con su magnificencia y soledad, atrayéndolo
hasta convertirlo en uno más de sus habitantes.
El campamento Nevados de Sollipulli es
el fruto de una búsqueda por realizar un proyecto que
cumpliera con tres grandes aspectos claves: innovación,
contacto profundo con la naturaleza y trabajo con la comunidad local.
No se trataba solamente de realizar una apuesta turística
interesante y por su puesto rentable, sino más bién de
crear a través de un proyecto, un espacio de entretenimiento,
educación, respeto hacia el medio ambiente y de creación
de lazos humanos. Fue entonces su familia, la primera en apoyar esta
empresa y los principios que la sostienen.
El esfuerzo y dedicación que hay
detrás de esta iniciativa se plasma en la acogida que se da al
visitante, a través de una atención personalizada y
profesional, pero también cargada de calidez y amistad. Es el
balance entre el privilegiado entorno paisajístico del lugar y
la manera de llevar adelante esta empresa, lo que la hace diferente,
valiosa y, esperamos, inolvidable.
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